C/ Cristo Rey, 4 - 41804 Olivares (Sevilla)
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 RESIDENCIA - Historia

Por Decreto de su Eminencia el Cardenal Arzobispo de Sevilla D. José María Bueno Monreal, de 17 de junio de 1977, fue concedido a ASESUBPRO, en su concepto de Asociación Piadosa, el usufructo de un inmueble que fue residencia en su día de las Hermanas de la Cruz, sito en el pueblo de Olivares (C/ Cristo Rey nº 4 - C/ Roelas nº 5), con la finalidad de establecer una Residencia de personas discapacitadas psíquicas gravemente afectadas, bajo la tutela, protección y apoyo económico de esta Asociación.

El cumplimiento del compromiso adquirido con la Iglesia, acorde con los deseos de la Asociación, no era tarea fácil, pues se requería la realización de costosísimas obras de adaptación, así como dotarlo de mobiliario e instalaciones apropiadas, generando los recursos económicos correspondientes.

La Asociación trabajó tenazmente en la captación de importantes donativos procedentes de múltiples y variadas entidades, ya fueran bancarias, Colegios profesionales, Club de Leones de Sevilla, Hermandades, Fundaciones, Parroquias, Clubes de fútbol, etc. Y, además, el pueblo de Olivares asumió con entusiasmo el papel que le correspondía, ofreciéndose y facilitando su eficaz participación. Sin embargo, todo hubiera sido insuficiente sin la aportación de importantes subvenciones, gestionadas acertadamente con la Administración Central y Autonómica. El Servicio de Recuperación del Minusválido (SEREM), el Fondo Nacional de Asistencia Social (FNAS), la Consejería de Sanidad y Seguridad Social de la Junta de Andalucía, y otros organismos, participaron decisivamente en la culminación del proyecto.

Aun quedaba por vencer un último y definitivo obstáculo. Era necesaria la presencia de una Institución Religiosa que dirigiera el Centro en su faceta doméstica y asistencial. Esta gestión resultó especialmente difícil, sin embargo, el 15 de noviembre de 1982, el actual Cardenal Arzobispo de Sevilla Fray Carlos Amigo Vallejo, aprobó en su Archidiócesis el Instituto de Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, autorizándole para constituir una Comunidad en la Residencia de Olivares.

A partir de este momento, y tras el correspondiente ingreso de acogidos, la Residencia inició su andadura.

En los años posteriores, sin embargo, la disminución progresiva del número de religiosos, hasta el cese definitivo de su presencia en 2000, hizo necesaria la contratación paulatina de personal asalariado que compensara el desajuste, no bastando la impagable labor desarrollada hasta entonces por voluntarios de toda índole.

Por último, la necesidad de incrementar los medios económicos para poder hacer frente a estos nuevos gastos de personal dio lugar, en 1991, a establecer por primera vez un Concierto con la Junta de Andalucía, el cual se ha venido renovando desde entonces, ampliándolo progresivamente hasta alcanzar la totalidad actual de las plazas disponibles.